la personalidad humana basada en humores

colérico, melancólico, flemático y sanguíneo


miércoles, 30 de enero de 2008

Pensamientos IX (divague)

intento de seducción sentida

ver la frente como lo inmaculado de toda la inteligencia
invertir una penetración en los huesos, con el licor
que abraza las alucinaciones y formar el cloro
en la densa y satírica sangre.

Del revés, sin cabeza y con el bastón equivocado
un accidente mortal del alma y el cuerpo,
voy andando y me separo de la tierra,
y los sentidos mas opuestos,
me transforman,
dentro de la celda que convierte la carne,
guía mis pasos en las tinieblas,
con los escudos voy forjando el tiempo de un antojo,
tu ilusión óptica, el sueño perpetuo entre tu y yo.


realizas magistralmente con tus dedos, el pincel
que marcara la época de un conocimiento,
tu rostro se multiplicara en mil colores extraños,
tu cuerpo nacerá de aguas templadas,
tu alma gemela rotara a la mía,
se fundirá al cambio de un beso inmortal,
y asumirás hacia el mundo,
tu derrota de pálidos espectros,
el corazón morirá...
y nacerá como la noche rugosa...

cada noche cuando el bosque abrace los sueños,
se rendirá a los encantos febriles de nuestros ojos,
y en un acto de bondad,
manifestara en miles de estrellas, el polen
de un conocimiento,
la sensación de nuestras sangres cambiando
y separándose del cuerpo.

y creeremos,
en los posibles versos que vestirán nuestras almas,
sin importar los miedos del mundo,
cabalgaremos invertidos en los viajes
recorriendo el universo,
y seremos una verdad, una leyenda de amantes
que sostuvieron el tiempo en el reflejo vivo
que eterno retomara las sustancias de los sentidos.

y una reforma de transición
exterminara con un rayo los extremos
que en cenizas humanas retomaran
como dioses parte del universo.


seré tu y tu seras yo,
como la arcilla que brota en los orificios
de una reencarnación,
y lo irracional solo habrá partido el cuerpo en dos,
como la vida anímica sensible al amor.

pero esta ceguera que un día cayo del sol,
me exige la renuncia y volver a mi celda,
a discutir con el alma, soportando
las vagas nociones del recuerdo sentido...

la seducción añora la ultima justicia,
la realidad como tal que me impide ver el sol,
como una norma establecida,
pero lo cotidiano es mirar la separación
del cielo y la tierra,
tu condición educada como concepto
a un destino, el estado de la muerte,
en lo invisible y flotando aturdido
en un corazón inservible.

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