Como un tallo que se tumba,
que va arrastrándose,
tan despreciable,
creces apoyado en lo vil de un sentimiento,
un pantano de parecidos adentros,
y te escupo como mi maldición,
y sin cuchillo armado cuestiono mis manos,
coraje desde los pulmones y vivir no mas,
y como poeta me dicen,
no alimentes al monstruo que vive de los sueños
enflaquecido de sus propios cabellos,
las posturas no bellas en el rincón de algún establo,
caen desde el aire cuando paso la vista,
y vomito sintiendo tanta pena...
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