Dicen estar en controversia la una con la otra,
Como quisieran creer lo que consume sus vidas,
Y sentarse bajo los árboles observando la luna,
Esos gestos que liberan sus pieles,
Desde un beso femenino abuhardillado en el trasluz,
Que se desnuda libre y en un bramido vive masculino,
Y deliberan antes de formarse en el aire de la estancia,
Entre los lugares favoritos,
El encarnado atardecer que como un pedacito
Se aprieta al corazón,
Se restriegan para ser acariciadas,
En miles de sentidos, en tantos otros encuentros,
Son las suyas, de sombras vanas que se ajustan a las mías,
Y respiran hondo entre los movimientos del viento,
Y por las noches se visten de gala,
Encienden los recuerdos entre las propias veredas,
Esos bailes que las hacen dueñas del mundo
Son perfectas cuando vuelan solas,
Son manos de alas tiernas,
Que agarran los deseos chillando en risas,
Apenas se recogen como puños de énfasis
Logrando así, un continuo ceño,
Pero cuando se agitan se las ve con la silueta
Al trasluz de un arcoiris, de libres vuelos,
Que rompen los ojos, fuertes e inocentes,
Y se cierran para saltar al vuelo de una magia
De autismo como reflejo del mundo.
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