la personalidad humana basada en humores

colérico, melancólico, flemático y sanguíneo


martes, 5 de febrero de 2008

Te cojo por detras

silenciosamente llego a tu encuentro,
no te das la vuelta esperas algo,
por detrás de ti, pongo mi piel junto a la tuya,
acaricio tus manos, febriles, sensibles,
el tacto del brazo lleno, perpetuo,
y el cuello erguido solo estudia,
como mis labios llegan tiernos bajo la escucha,
mi lengua te pervierte, y te susurra,
lo que viene ahora es un sueño,
táctil, goloso, lleno.

con la yemas pronuncio tu nombre bajo la seda,
dibujo osadías, tremendas guerras,
un sin fin de amapolas que pueblan tu carne,
y poso mi rostro para calmar tu sangre,
revoloteo por el cuerpo tembloroso,
llegando a tu pecho erizado y fuerte,
siento el latir agitado y valeroso,
tu postura no cambia, sigues y sigues...

ahora soy tu carne, tus pensamientos,
esos sentidos de guiarte,
mas mis manos no paran de agrietarse,
entre los rascacielos de tu mente,
saltar al vació, mas abajo es lo que encuentro,
revientas, espasmodicamente,
y te giras... tus ojos lloran,
me besas mientras me notas dentro,
tanto, que al abrir los ojos te encuentras solo.

dulcemente te dejo, en el susurro del sueño,
la noche se acaba ya se ilumina el deseo,
tan solo estuvimos presentes en un duelo.

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