la personalidad humana basada en humores

colérico, melancólico, flemático y sanguíneo


viernes, 8 de febrero de 2008

golpear... golpear fuerte, bravío, en el manejo de los llantos,
como un largo espasmo de los caminos pedregosos,
frecuentados en difíciles exposiciones de cuerpos de alabastro.

Como vencer lo esencial que para cada ojo lleva sombras diferentes?
Esos frutos de flores virtuales en la estrategia de los difíciles besos,
que abren para asediar los fuegos del cuerpo a cuerpo?

y es un trazado de brazo y lanza,
mi lengua recorre tu cuerpo...
excitando la influencia de tus senos;

la madurez de emociones perturbadas,
limites convergentes que se disparan y se atraen,
la resistencia del viento y la llama,
la gran muralla de lo abstracto.

El frenesí del agotamiento en dibujarte en mi mente,
modificar la silueta entre mis brazos,
manteniendo caliente el corazón,
la impresión de la indecisión,
cuando recorro el cuerpo vació,
dolido a mitad del miedo.

Esas profundidades de la sed del verbo,
entradas naturales del ritmo del cuerpo,
el arte desglosado donde se alcanzan los principios,
esgrimo en las manos la velocidad del silencio,
el mundo irreal que encontré en mi camino,
y el corazón, perdido...
como el fuego se resiste a las formas del tiempo.

Golpear fuerte en los abarrotados campos, embarrados,
que danzan bajo la hierba de aquellas cenizas de adviento,
empuñar en una sola mano la muerte... tal vez la vida,
el humo de los sueños dispersos,
perfecto cuerpo de apariencias,
y mirar como al costado esos aromas de fulgores van abriendo...

Las grietas donde se esconde la escarcha,
que hieren quemando la carne como una cadena
de eslabones que se pierden en el deseo.

y voy como navegante del amado amante,
aferrándome a las velas de gozosa lejanía,
como un flamante escudero de la vida errante,
acaricie tus pupilas que talladas en mi rostro
fueron mis propias huellas.

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