la personalidad humana basada en humores

colérico, melancólico, flemático y sanguíneo


viernes, 28 de diciembre de 2007

A quien yo quiero

a quien yo quiero vaga en la libertad de un no,
venciendo el suelo de sus pensamientos y se entrega
en un arrogante desnudo, pertubador,
en los rápidos constantes de sus venas,
engañando al cuerpo en los besos caprichosos,
donde sobrevive en su inmóvil corazón.

a quien yo quiero se sueña profundo
en el cielo de un abismo, con el movimiento de su ser,
y sepulta al resto del mundo la espuma de de un querer,
que hallo bajo su piel, una noche en el frenesí de un desmayo,
y vela la paz de su recorrido por la vida,
terminando la noche en un porque...

a quien yo quiero se mira detenidamente,
antes de morir en un deseo al acabar el día,
entregándose a sus ojos que con el revés extraño,
nombra en silencio los claros de un nombre,
y cada amanecer ofrece a la ultima estrella,
el alma enamorada desde sus ojos.

a quien yo quiero le vivo soñando
en las andaduras de una estrofa,
y en un soplo alterno rompo el ritmo
de su cuerpo, bajo el manto de mis manos,
y en el denso del beso, como un relámpago le añado tiempo
a ese milagrito, de la humedad de mi lengua.

a quien yo quiero le visiono sin rumbo
en los goces del amor, iniciando sin final
la incoherencia de su memoria,
que vuela en el blanco de una pluma atravesada
en mi corazón bajo la tarde de un adiós.

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