Algo llega como un juego aceptado, a veces
crece cuando termina el día, y hablo a escondidas
aumentando la vida.
Lo injusto acapara el afecto,
y somos realidad inalcanzable, descubriendo
esas maneras profundas e ilícitas.
Se ultrajan las palabras, dañan la inmadurez
como imanes pegados a la piel,
se injertan en una maldad y tienden
a morir en el malecón de mi espíritu.
Diálogos en los que aprendes abrir el corazón,
y los ojos, pequeños, se cobijan bajo los parpados,
mientras pierdes el don de la atención.
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