la personalidad humana basada en humores

colérico, melancólico, flemático y sanguíneo


sábado, 2 de febrero de 2008

inquieta

Tengo frió,
me tiemblan las venas, el amor
se adivina poderoso y hiere en el alma,
es ingenuo y tan tradicional, que no permite
a la sangre alada la fuerza inquieta,
nacer de carne, entre poema y poema,
la mitad del nacimiento,
la atracción difundida,
el regalo de un rayo gemelo
como la fuente del océano,
derramarse en blanca espuma
navegando en los ojos,
y en una cueva oír los sonidos
del canto de un cisne en la acústica
del eco, su voz llego al cielo,
como el hijo inquieto en un tiempo,
la belleza melancólica galopando como ninfa
en las corrientes del agua, un tierno momento
el lecho místico de un Apolo, se muestra
bajo el seudónimo del vino, mortal de un sueño,
y hoy se le oye como un espíritu de la naturaleza,
en el valle de los sátiros,
donde todas las noches bailan desnudos,
en idéntico clamor de criaturas y deseos,
revitalizando el libido de los tendones de mi cuerpo.

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