la personalidad humana basada en humores

colérico, melancólico, flemático y sanguíneo


miércoles, 2 de enero de 2008

El sentido de la humedad

Cada vez que lo pienso me tiembla la piel, un recorrido
tan largo, de días y noches de mantos de pesados hilos,
voces en la penumbra, gritos oscilantes, calientes,
que se asemejan a la oscuridad, al temor de no ver
que tu castigaste desde el encuentro, una forma especial
de amar, de soñar, de volar, de reír,
y recuerdo el momento en que sentí tanta vergüenza,
que hoy los ojos son la humedad permanente de ese tiempo
que no volverá, nunca, por que el dolor fue tan sincero
que es imposible sentir su perdón.

abriste mi cajita de pandora, sin ni siquiera saber yo
que existió, que vivía bajo la tierra fértil donde las raíces
eran la principal comunicación con mi corazón,
urgaste dentro de mi retorciéndome por dentro
como si fueran mis miembros oscilantes y en su mayor
tiempo delirantes de sueños que jamas volverán.

dejaste caer con mucho ruido historias de duendes
entre los escollos que resguardaban las espinas de una rosa,
taponando cualquier escape de libertad,
y la respiración ahogada del talle, donde la adrenalina
se escondía desde la timidez de un beso,
quedo apagada y tan inservible, como el hueco de un tronco.

dándome una esperanza indebida, a la madrugada
de un deseo tan pasional, que tu te apoderaste como un ladrón
al vagar en una noche sin luna, asaltando mis recuerdos,
mis preciados encuentros con el amor,
la inocencia de meterse mano en los sentidos
que susurraban entre las lineas equivocadas de una canción.

tu no eres mas real que unas letras ficticias,
escritas con el dolor de las personas, bajo esa influencia
característica de aquellos que viven de los sentimientos,
que muchos de nosotros dibujamos y plasmamos en los papeles
que son los únicos encuentros
donde somos, nos convertimos, y amamos
mas allá de la fantasía.

quisiste borrar de mi mente un sueño,
esquivando mis verdaderas palabras y convirtiéndolas
para ti, en tu razón, en tu obsesión, y como una profesional
jugaste con mis palabras, para desorientarme y mal perderme
en el interior, donde yo tengo el susurro del viento,
la calma de una mirada, la diosa venus del desnudo,
los rincones de Huelva, la isla donde vive ella, mi reflejo,
y donde todos los secretos están amarrados a ese barco fantasma
de un hombre, sin nombre, sin rostro, con la mascara del engaño.

saludos M.J.

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